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Aparecido
en 1984, el Renault Espace inauguró el segmento de los monovolúmenes en
Europa, del que ha sido líder desde su lanzamiento. Con cerca de 900.000
unidades producidas en sus tres generaciones anteriores, el Espace IV
llega para reforzar su posición de liderazgo, gracias a una estética muy
moderna y atrevida y unas mayores cotas que garantizan una excelente habitabilidad.
A bordo del modelo francés se puede exclamar: ¡Viva el espacio!
Si por algo
se ha caracterizado Renault en los últimos años es por su atrevimiento,
apostando por nuevos modelos que, sin duda, han conquistado a los conductores
europeos. A nivel de segmentos, la firma gala sorprendió en 1984 con la
primera generación del Espace, inaugurando el segmento de los monovolúmenes
que, años más tarde, se complementó con el de los monovolúmenes compactos,
siendo el Mégane Scénic su principal referente. A nivel de estética, lo
mismo se puede decir. En Renault apostaron por romper con los moldes establecidos
cuando se lanzó el pequeño Twingo. Posteriormente, la aparición de los
Avantime, Vel Satis y Mégane II no ha hecho sino confirmar que Renault
va por el camino de la renovación.
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EQUIPAMIENTO
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Paragolpes
y retrovisores exteriores en color de la carrocería; apertura del
depósito de combustible desde el interior; freno de aparcamiento
automático; ordenador de a bordo; volante regulable en altura y
profundidad; faros halógenos de doble óptica; climatizador automático
personalizado; encendido automático de luces; sensor de lluvia;
radar de proximidad trasero; elevalunas eléctricos; navegador Carminat,
etc.
Seguridad: ABS con Sistema de Asistencia a la Frenada (SAFE); doble
airbag frontal y lateral; airbags laterales de cabeza en primera
y segunda filas; columna de dirección de retractación pasiva; Control
de Estabilidad (ESP) con Control de Subviraje (CSV); encendido de
las luces de peligro en caso de colisión y frenada brusca, etc.
*Según versiones.
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Siguiendo
con esa política de modernización, ahora le ha tocado el turno al Espace,
del que se han producido cerca de 900.000 unidades de sus tres generaciones
anteriores. En esta nueva entrega, ha sido realizado íntegramente por
Renault en 43 meses, con una inversión de 656 millones de euros, dejando
a un lado la colaboración con Matra que, en el futuro, desarrollará un
nuevo modelo propio que será comercializado en la red de concesionarios
de la marca del rombo.
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La
gran superficie acristalada facilita
la visibilidad
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Más
grande,
amplio y elegante
El Espace
IV ha crecido en cotas respecto a los anteriores, tanto en carrocería
normal como en la denominada Grand Espace, lo que se traduce en una mayor
habitabilidad. Estéticamente es muy rompedor, conjugando las líneas suaves
con ángulos muy pronunciados. Sin llegar al atrevimiento del Avantime,
Vel Satis y Mégane II, su imagen es muy atrayente, con un frontal en el
que destacan las descomunales ópticas carenadas. Visto desde cualquier
perspectiva, el Espace IV sorprende por su gran superficie acristalada,
a la que hay que sumar el techo panorámico más grande del mercado. La
escultura de los flancos hace presagiar un gran dinamismo, y la zaga,
adornada con pilotos verticales, contribuye a aumentar la visibilidad.
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El
salpicadero, además de sencillo,
es muy original
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A bordo del
monovolumen galo, la sensación de amplitud es inmensa. El conductor encontrará
fácilmente el mejor puesto de conducción, merced a los reglajes de asiento
y volante –a cuya izquierda se encuentra el freno de mano heredado del
Vel Satis-, sorprendiendo la distancia que existe entre el borde del salpicadero
y la base del parabrisas. El primero es muy original, con un display central
con toda la información relativa a la velocidad, marcha engranada, consumo,
etc. Bajo las toberas centrales del aire se han situado dos compartimentos
con tapa que alojan el equipo de música –no me canso de repetir que su
manejo, en los últimos modelos de Renault, resulta un tanto complicado-
y el eficaz navegador Carminat. Si bien el diseño del conjunto es magnífico,
no se puede decir lo mismo de la calidad de algunos materiales, que debería
ser mayor en un coche de su empaque; objeción que también sirve para las
guanteras inferiores del salpicadero, cuyo cierre podría mejorarse.
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El
Espace IV es menos radical
que el Vel Satis o el Avantime
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Como decía
anteriormente, la amplia superficie acristalada y el inmenso techo panorámico,
que se puede ocultar accionando el mando situado junto al retrovisor,
garantizan una gran luminosidad al habitáculo. El interior tiene asientos
individuales, pudiendo albergar hasta siete ocupantes. Con esta última
configuración, el maletero dispone de 456 litros de capacidad, que pueden
aumentarse hasta más de 3.000 en el Grand Espace con todos los asientos
abatidos. Sin duda, la mayor innovación se encuentra en el sistema de
confort térmico personalizado, con salidas de aire con caudal variable
en todas las filas de asientos, pudiéndose acondicionar la temperatura
al gusto de cada ocupante. Asimismo, para hacer la estancia en el interior
más agradable, dispone de captadores de humedad, insolación y contaminación.
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GAMA
y PVP
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Espace
2.0 16v Authentique 26.100 e.
Espace 2.0 16v Expression 27.600 e.
Espace 2.0 t 16v Expression 28.950 e.
Espace 2.0 t 16v Privilege 32.450 e.
Espace 1.9 dCi Authentique 28.200 e.
Espace 1.9 dCi Expression 29.700 e.
Espace 2.2 dCi Expression 31.200 e.
Espace 2.2 dCi Privilege 34.700 e.
Espace 3.0 dCi Privilege 40.150 e.
Grand Espace 2.0 t 16v Expression 31.200 e.
Grand Espace 2.0 t 16v Privilege 34.700 e.
Grand Espace 2.2 dCi Expression 33.450 e.
Grand Espace 2.2 dCi Privilege 36.950 e.
Grand Espace 3.0 dCi Privilege 42.400 e.
*Más adelante llegarán las versiones 3.5 V6. |
Comportamiento
magnífico
Las calles
de Roma y las carreteras que la circundan, en las que es obligatorio circular
con las luces de cruce durante el día, sirvieron de escenario para la
presentación del Espace IV. En autovías y autopistas, su condición de
rutero quedó patente, con unas eficaces suspensiones que, además de transmitir
mucha seguridad, garantizan en todo momento el confort. Pero sus bondades
no sólo se reducen a las grandes vías. En tramos virados, subiendo y bajando
las estrechas y serpenteantes carreteras que circundan el bello pueblo
de Orvieto, su comportamiento fue igualmente estupendo. Forzarlo en curvas,
intentando descolocarlo de su trazada, fue tarea casi imposible, gracias
al gran trabajo del Control de Estabilidad (ESP). Y pese a que los frenos
se utilizaron casi hasta la extenuación, no dieron nunca síntomas de fatiga.
Durante la toma de contacto pude probar dos propulsores, el 3.0 dCi diesel
de 180 CV y el 3.5 de gasolina de 245 CV, ambos con seis cilindros en
V y asociados a una caja de cambios automática secuencial de cinco velocidades.
Si tuviera que elegir, me quedo con el primero, con un par de 180 Nm a
partir de 1.800 rpm, una velocidad máxima de 225 km/h y un consumo medio
oficial de 9,5 litros. Con un rendimiento magnífico, resulta más racional
que el 3.5 V6 de gasolina que, con la misma velocidad punta, aumenta su
consumo hasta los 12,2 litros oficiales, algunos más a tenor de la información
aparecida en el display del salpicadero. En cuanto al cambio automático,
de origen Nissan –aprovechando la alianza existente entre ambos fabricantes-
imposibilita disfrutar de los motores al máximo, incluso en modo secuencial,
pues el embrague actúa constantemente, impidiendo sacarle todo el rendimiento
a las mecánicas.
La oferta de motorizaciones se completa con los motores de gasolina de
2,0 litros de 100 y 120 CV y los diesel 1.9 y 2.2 dCi de 120 y 150 CV,
todos ellos con cambios manuales de seis velocidades, más efectivos que
los automáticos.
Renault espera vender en nuestro mercado cerca de 500 unidades del Espace
IV en 2002, aumentando a 3.000 las previsiones de matriculaciones en 2003,
el 50% de las cuales debería corresponder a la versión 2.2 dCi. Con un
amplio equipamiento de seguridad –el modelo galo es el más seguro de su
segmento, según EuroNCAP-, que incluye, entre otros elementos, ESP, función
antipatinado y ABS con repartidor electrónico de la frenada, el Renault
Espace IV se pondrá a la venta el 15 de noviembre en acabados Authentique,
Expression y Privilege, pudiéndose adquirir desde 26.100 euros.
Bernardo
Valadés
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