| Prueba de Coche | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
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| MG ZT 190 | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
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El MG ZT 190 es una berlina de grandes sensaciones y fuertes emociones que producen un elevado placer de conducción. Su impactante estética, poderoso motor y sensacional estabilidad hacen de esta máquina un coche ideal para disfrutar al máximo de su manejo, sobre todo en carreteras reviradas. Imaginaros
conduciendo un automóvil que centra las miradas de peatones y demás conductores,
girando incluso la cabeza a su paso los invidentes, pues la unidad de
prueba era de color rojo (tal como podéis comprobar en las fotografías)
y no pasaba desapercibida ni al señor del cupón. Curiosamente, el ZT 190
no deja de ser un Rover 75 (con muchos matices, ciertamente), berlina
señorial a la que no le sienta nada bien el rojo, y que, sin embargo,
en el MG resulta hermosamente impactante; un coche que al aparcarlo se
acercan los más pequeños a contemplarlo (dejad que los niños se acerquen
al MG, pero con las manos limpias, a poder ser) e incluso hasta los adultos.
Todo eso, y mucho más, es el riesgo que corréis al conducir el ZT 190
debido a su deportiva, acertada y nada discreta estética. El frontal,
con la espectacular toma de aire incrustada en el paragolpes y la parrilla,
ambas con rejilla diagonal, los intermitentes separados de los grupos
ópticos y, debajo de éstos, los faros antiniebla, junto a unas pequeñas
tomas laterales de admisión, es realmente atractivo. El perfil es elegante
y muy estilizado, con los marcos de las ventanas en negro mate, destacando
el spoiler opcional, tipo aeroplano, que mejora la estabilidad a elevadas
velocidades (claro que éstas deberemos de-jarlas para cuando vayamos a
Alemania, pues en España se acabó lo de superar la ‘velocidad Muñoz Repiso’,
so pena de acabar sin carné de conducir y hasta 600 euros menos en el
bolsillo, y eso que la DGT sabe que los accidentes por exceso de velocidad
sólo producen el 4% de las muertes en carretera, ¿prevención o recaudación?).
La zaga también resulta muy atractiva, con el spoiler antes mencionado
de discreta medida, todo lo contrario del utilizado por el ZR 160, exagerado
en plan tunning, y salida doble de escape con pantalla protectora. Y todo
ello aderezado con unas preciosas y deportivas llantas de aleación de
18” con neumáticos
225/45R.
Austero y confortable El interior
del MG ZT 190 es bonito, aunque ciertamente austero. Los materiales gozan
de buena calidad y óptimos acabados, y el cuadro de relojes –el del Rover
75-, con fondo blanco, ofrece una satisfactoria información, al igual
que los mandos, correctamente situados, y la consola, en la que se encuentra
el climatizador automático y el equipo de música con CD, todo ello con
inserciones ‘Silver Rhodium’, pero sin adornos excesivos, con sobriedad
más germana que británica. Se echa en falta, por ejemplo, el ordenador
de a bordo, aunque podemos añadirle, opcionalmente, sistema de navegación
GPS con televisión por casi tres mil euros. El volante, tapizado en piel,
al igual que el pomo de la palanca, tiene buen tacto y el diámetro perfecto
para abordar curvas, maniobra de fácil ejecución debido a la bondad de
la dirección, precisa y muy directa.
Los asientos, claramente deportivos, con tapicería Mónaco (combina tejido y piel en dos colores), son un ejemplo de comodidad y sujeción del cuerpo. El del conductor, regulable en altura y con apoyo lumbar, ofrece todas las posiciones para conducir en la mejor postura, gracias también a la regulación en altura y distancia del volante, disfrutando al máximo de las grandes sensaciones que ofrece el MG. En cuanto a los huecos para guardar objetos, hay los suficientes, con una guantera no muy grande debajo de otra, pero ésta sin tapa, cuya practicidad queda cuestionada a las primeras curvas, pues todo lo allí depositado se va irremediablemente al suelo.Las plazas traseras son buenas para dos adultos, ya que el tercero, que le tocará ir en el centro, la plaza que nadie quiere, irá –y hará ir- apretado. El maletero del ZT 190 tiene una capacidad de 430 litros, que no está nada mal si lo comparamos con la competencia, marcas y modelos de tanta entidad como el Alfa 156 (378 litros), BMW 320 I (440 litros), Audi A4 2.4 (445 litros), Lexus IS 200 (400 litros), Mercedes C 240 (455 litros) o Volvo S60 2.4 (425 litros).
Vámonos de curvas Es en marcha
dónde descubrimos las mejores y más preciadas virtudes de esta berlina
que para mí quisiera en el circuito del Jarama disputando el Trofeo Race,
o cualquier otro, pues lo importante no es ganar –a mi edad, claro, con
una escala de valores en la que abrirse paso ya no forma parte de mi decálogo-,
sino disfrutar, y con el ZT 190 eso está asegurado. Para empezar, hay
que felicitar a los técnicos de MG por el precioso sonido del motor V6
de 190 CV. Fuerte y poderoso pero sin ofender a los oídos más sensibles,
el rugido del propulsor nos indica en todo momento el poderío del vehículo
que estamos conduciendo. Curiosamente, y a pesar de las cortas relaciones
del magnífico cambio Getrag de cinco velocidades, perfecto y preciso en
su funcionamiento, con una palanca rápida y de buen guiado, el motor no
catapulta hasta las tres mil vueltas. Es entonces cuando notas toda la
caballería de este KV6, subiendo hasta más allá de las 6.500 revoluciones
con fuerza y decisión. Si a esto añadimos el perfecto funcionamiento de
los demás elementos dinámicos, con una magnífica puesta a punto de todos
ellos, el resultado es pues sobresaliente.
Uno de esos
elementos es la suspensión independiente, que parte de una plataforma
que disfruta de unas buenas cifras de rigidez torsional. Con barras estabilizadoras
delante y atrás y amortiguadores con muelles antirrebote (los delanteros),
y un tarado rígido pero que no cuestiona el confort de los ocupantes,
el ZT muestra una estabilidad increíble, permitiendo un paso por curva
excepcional, y unos cambios de dirección, a pesar de su tamaño y peso,
que no acusan para nada las inercias. El ZT carece de control de tracción
(TCS) y estabilidad (ESP), y aunque el gran aplomo y seguridad de su pisada
es elevadísima, nunca está de más disponer de tales ángeles de la guarda
para salvarnos de males mayores. Es lo mismo que el ABS más EBD, sistema
que sí entrega de serie el MG, a pesar de que los cuatro discos que ofrece
son de una efectividad casi racing, pero nunca sobran elementos tan salvadores.
Con el MG ZT 190 consultarás el mapa Michelin de carreteras para buscar una ruta alternativa plagadita de curvas que te permita saborear las magníficas cualidades dinámicas y de seguridad de este coche cuya conducción ofrece una auténtica hemorragia de satisfacciones.
José
Mª Alegre
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