Sí,
a pesar del aspecto futurista, del radiador de agua, de los 115 CV,
de la ausencia del característico ‘catacloc’ del cambio, a pesar de
tanta innovación, digo, que incluye el nombre de Porsche en el desarrollo
del motor, la V-Rod es una auténtica y genuina Harley-Davidson. Los
puristas dirán que de Harley tiene poco, pero cuando se suban a ella
y enrosquen el puño derecho comprobarán que tiene fuego en las entrañas.
La VRSCA
V-Rod es la moto del centenario de Harley-Davidson (H-D); cien años
de buen hacer que la marca de Milwaukee piensa celebrar por todo lo
alto el año que viene, que es cuando los cumple. Y la V-Rod es el adelanto
de esa fiesta. Por eso esta nueva Harley es tan innovadora, porque es
el inicio de una nueva era marcada por el novedoso motor V-Twin bautizado
Revolution desarrollado en las competiciones USA de superbikes por la
H-D VR-1000, propulsor que formará parte de los próximos modelos de
la firma. No es de extrañar pues que la V-Rod sea una Harley diferente,
tanto que incluso Porsche se ha encargado del desarrollo final del bicilíndrico.
Así, el V-Twin a 60º, tiene doble árbol de levas en culata y cuatro
válvulas por cilindro, cubica 1.130cc y dispone de 115 CV, llegando
hasta las 9.000 rpm. Refrigera-do por líquido, el Revolution utiliza
el último sistema de inyección electrónica desarrollado por H-D.
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Vista
desde atrás, la V-Rod
es igualmente atractiva |
Otra
de las novedades (de nuevo, otra decepción para los amantes de la marca
norteamericana), es el cambio de marchas, menos ruidoso y más suave
gracias a los nuevos engranajes helicoidales. También el bastidor perimetral
es de nueva factura, con grandes horquillas delanteras de 49 mm e inclinación
extrema de 38º. Las llantas son lenticulares (pulidas y excelentemente
trabajadas) y el neumático trasero tiene una anchura de sólo 180 mm.
Lo que no cambia son los detalles cromados y en aluminio. Los escapes,
por ejemplo, curvados en forma de S, son una preciosidad, al igual que
el basculante esculpido en una sola pieza de fundición de aluminio pulido,
las botellas cromadas de la horquilla, e incluso el mismo radiador,
con entradas de aire en forma de spoiler, etc.
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El
reloj central corresponde
al velocímetro, revoluciones
a la izquierda y combustible |
En marcha, de la V-Rod sorprende, en primer lugar, el motor. Más potente
y menos ruidoso, aunque el sonido sigue siendo muy personal y bonito,
el Revolution tiene una patada impresionante, tanta que barrerás el
suelo con la rueda trasera en las salidas a poco que te descuides, llegando
a los 200 km/h con una facilidad asombrosa, y aunque no faltan las vibraciones
tan Harley, éstas son más light que las del Twin Cam. La suavidad y
precisión del cambio también es otra grata sorpresa, y el aplomo de
la VRSCA en carretera. También la potente frenada es otra gratificante
experiencia.
La V-Rod es la Harley del centenario, creada, sin duda, para hacer historia;
una H-D innovadora que inicia una nueva era en la marca de Milwaukee;
una máquina que se basa en su preciosa y espectacular estética y en
el motor, cuya fuerza y carácter deportivo demuestra que tiene fuego
en las entrañas.
JMA
Fotos:
Joan Casellas